Fibromialgia y
Psiquiatría
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TITULO :
"Fibromialgia Reumática: Aspectos
Psiquiátricos."
AUTOR : Sarró Alvarez S
CITA : Actas Españolas de Psiquiatría
30(6):392-396, 2002
REVISTA : [Fibromialgia Reumática: Aspectos
Psiquiátricos]
MICRO : La fibromialgia reumática es un síndrome
doloroso crónico que se asocia con
sintomatología psiquiátrica. El diagnóstico
correcto acompañado de la información apropiada,
la adecuación de las capacidades propias y el
tratamiento sintomático específico pueden
aliviar el padecimiento y mejorar la calidad de
vida de los pacientes.
RESUMEN
Epidemiología
Se trata de una
enfermedad que afecta fundamentalmente al sexo
femenino y que es más frecuente entre los 20 y los
40 años; puede presentarse en relación temporal con
algún tipo de traumatismo y es causa importante de
discapacidad y otorgamiento de pensiones. Algunos
estudios señalan que la prevalencia de la
fibromialgia reumática (FR)
se sitúa alrededor del 6% de la población general
adulta, llegando a un 15% de las consultas
reumatológicas y al 6% de la población pediátrica.Cuadro clínico
Una de las causas más comunes de dolor muscular
crónico generalizado incluida dentro de los
reumatismos no articulares es la FR. Para su
diagnóstico se requiere la existencia de dolor
muscular generalizado de más de 3 meses de evolución
y con más de 11 puntos específicos dolorosos a la
palpación digital, generalmente desconocidos por el
paciente y que se ubican en las regiones de unión
musculotendinosas de la cintura escapular y
pelviana, codos y rodillas.
Estas localizaciones se
mantienen en el tiempo como
zonas de mayor sensibilidad.
Junto con el dolor muscular
puede haber articulaciones
dolorosas, aunque sin los signos
inflamatorios característicos de
los procesos artríticos. Suele
aparecer rigidez matinal, fatiga
y debilidad que limitan las
actividades. Por lo general, el
descanso nocturno no es
reparador y se presenta como
superficial y fragmentado.
También se observan trastornos
del estado de ánimo, como
ansiedad y depresión. |
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En el caso de los niños, son
frecuentes los trastornos de conducta y la
agresividad; ambas podrían corresponder al espectro
clínico de la depresión para estas edades, en que la
tristeza es sustituida por la irritabilidad. Además,
también son frecuentes en este grupo etario los
trastornos del sueño.
En el caso de los adultos, se trata de pacientes que
se quejan de dolor generalizado y
persistente sin
signos de inflamación articular y que refieren
rigidez matinal y debilidad. También se quejan de
cefaleas, vértigos, acúfenos, parestesias en brazos
o piernas, cambios en el ritmo intestinal (colon
irritable con alternancia de diarrea y
estreñimiento), dismenorrea o vejiga irritable. El
ejercicio y los esfuerzos físicos, así como el frío
(frente al que a veces aparece el fenómeno de
Raynaud), los cambios climáticos, la luz o los
ambientes ruidosos, el estrés psíquico y
determinadas posturas pueden exacerbar los síntomas,
que en general siguen un ritmo circadiano con
empeoramiento matinal y mejoría progresiva al
avanzar el día. Por otra parte, el reposo motivado
por la fatiga y la rigidez muscular no suele aliviar
los dolores, los cuales empeoran en el caso de que
el reposo sea prolongado.
Etiopatogenia
Si bien diversos factores han sido implicados en su
génesis, aún no se ha podido identificar una
etiología concreta.
En algunos casos (debido a que el cuadro se asocia o
confunde con un síndrome relacionado con el virus de
Epstein-Barr o bien se recoge como antecedente la
vacunación antirrubeólica) se ha llegado a sospechar
de una etiología viral, aunque no confirmada hasta
el momento.
En un 25% de los casos es frecuente el hallazgo de
antecedentes familiares, especialmente de la línea
materna (FR, depresión o alcoholismo), lo cual
apunta a un posible componente hereditario
(predisposición genética o vulnerabilidad
psicológica).
En un 30% de los pacientes, la detección de
anticuerpos antinucleares y de alteraciones
inmunológicas centradas en una hipofunción de los
linfocitos T sugiere la presencia de una respuesta
autoinmune, aunque típicamente las muestras
histológicas carecen de infiltrado inflamatorio en
los tejidos dolorosos. |
Por otra parte, el empeoramiento durante el período
premenstrual, el embarazo y el puerperio ha señalado
alguna correlación con cambios hormonales, que
también podrían vincularse con los trastornos del
sueño. Algunos autores sugieren una relativa
insuficiencia adrenal con secreción aumentada de
corticotrofina (ACTH) y de la hormona de
crecimiento, con valores normales de cortisol y
valores disminuidos de somatomedina.
Otros autores consideran que la base etiopatogénica
de la enfermedad podría corresponder a una
alteración en la modulación del dolor debido a un
desequilibrio serotoninérgico a nivel cerebral (la
intensidad del dolor mantendría una relación inversa
con los niveles plasmáticos de triptofano,
aminoácido precursor de la serotonina). La
serotonina podría intervenir en la modulación del
dolor, del estado de ánimo y del sueño. El sueño
superficial e interrumpido que refieren los
pacientes se explica por la intrusión de ondas
rápidas alfa en la fase 4 de ondas lentas (sueño no
REM profundo). En los adultos, estas fases lentas
están reducidas y se produce un aumento relativo de
las fases alfa, en las que la sensibilidad dolorosa
parece estar incrementada.
Con respecto a la frecuente asociación de esta
enfermedad con patología psiquiátrica es común la
existencia de depresión y trastornos de ansiedad, y
en algunos casos ciertos rasgos característicos de
personalidad (voluntariosos, amantes del orden, con
tendencia al perfeccionismo y cierta rigidez). Lo
que aún no se ha podido esclarecer es si se trata de
rasgos primarios inherentes a la enfermedad o de
reacciones secundarias.
Finalmente, también se han identificado factores
ambientales y vivencias relacionadas con esta
patología. Entre los afectados se ha detectado una
mayor prevalencia de maltratos en la infancia y
agresiones en la vida adulta. En este sentido, se
trataría de un proceso resultante de la
victimización y de la falta de recursos psicológicos
adecuados para la expresión del malestar psicológico
que ante esta dificultad logra canalizarse a través
de dolores corporales, de modo similar a los cuadros
conversivos. Por su parte, la influencia de agentes
exógenos se refuerza por la negativa influencia que
ejercen el frío, los cambios climáticos, el estrés,
el ejercicio, los esfuerzos, la luz, el ruido, los
cambios posturales.
En síntesis, se trata de una patología en la que
inciden múltiples factores biológicos, psicológicos
y ambientales, y en la que el fenómeno central
parece ser la alteración en la modulación del dolor.
Diagnósticos diferenciales
Las entidades con las que más comúnmente se asocia
la FR son la fatiga crónica, la fiebre mediterránea
familiar, el colon irritable y el hipotiroidismo.
También se la ha relacionado con el prolapso mitral,
procesos reumáticos, dismenorrea, síndrome
premenstrual y trastornos del sueño, aunque la más
prometedora de las asociaciones se establece con la
hiperlaxitud articular (un 30% de los pacientes
padecen también FR).
Con respecto al diagnóstico diferencial, debe
establecerse primariamente con otros procesos
reumáticos, síndrome de astenia crónica, enfermedad
de Lyme o borreliosis, distrofia neuromuscular,
miopatías enzimáticas (enfermedad de Mc Ardle),
trastorno tiroideo, trastorno paratiroideo,
insuficiencia suprarrenal, neoplasias ocultas,
procesos virales, enfermedad de Parkinson, cuadros
psiquiátricos (teniendo en cuenta la controversia
acerca de su carácter primario o reactivo).
Pronóstico y tratamientoLa FR es un proceso crónico pero de carácter
benigno, por lo que el diagnóstico acompañado de una
breve explicación y de las recomendaciones
terapéuticas puede evitar ansiedades innecesarias.
Dentro de las medidas que ayudan a aliviar y
prevenir las exacerbaciones se incluyen: práctica
regular de ejercicios, masajes, descanso suficiente
y regular, baños calientes, técnicas de relajación,
contacto social y actividades vitales.
A menudo, los afectados deben modificar su actitud y
hábitos de vida, adaptando las demandas a su
capacidad funcional (los ejercicios físicos intensos
deberán sustituirse por otros más suaves; en las
tareas domésticas deberán priorizarse las
indispensables, delegando en otros las que demanden
mayor esfuerzo; las actividades laborales deberán
intercalarse con breves períodos de descanso y
cambios regulares de postura para evitar la rigidez
muscular).
Frente al diagnóstico es posible que se produzca una
fase inicial de negación en la que el paciente, en
el intento de mantener su funcionamiento previo,
llegue a extenuarse físicamente. Es necesario educar
al paciente de modo que aprecie su propio
rendimiento, reconozca las potencialidades
existentes y logre mantener una adecuada calidad de
vida. En cuanto al tratamiento farmacológico, en los
períodos sintomáticos se recomienda el uso de
miorrelajantes, anestésicos, analgésicos y
antiinflamatorios, si bien su eficacia es limitada.
También los psicofármacos pueden indicarse para
aliviar síntomas de ansiedad o depresión. Los más
utilizados son la amitriptilina y la fluoxetina,
aunque también se observan efectos favorables con
imipramina, nortriptilina, maprotilina, venlafaxina,
entre otros. El agregado de benzodiazepinas (BZD)
hipnóticas también puede ser beneficioso, aunque se
debe tener en cuenta la tolerancia y la dependencia.
En este sentido, nuevos fármacos como gabapentina,
topiramato, oxcarbacepina, ofrecen una opción
prometedora. En cuanto al abordaje psicoterapéutico,
se emplean técnicas cognitivo conductuales
orientadas a promover el control del dolor,
reinterpretándolo y desarrollando una serie de
medidas que distraen la atención del dolor y que son
de aplicación diaria.
Si bien el pronóstico de la enfermedad es benigno,
se trata de un proceso crónico con exacerbaciones y
remisiones. En un 10% a un 25% de los casos, la
clínica remite espontáneamente, y la evolución
parece ser más favorable en niños y adolescentes.
Resumen
objetivo elaborado por el Comité de Redacción
Científica de SIIC en base al artículo original
completo publicado por la fuente editorial.
Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC)
2002
Ref : INET , SAMET , TRAUMA , PSIQ , CLMED
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