|
El
dolor 1° parte
T odo
hombre que deshonre, levante injurias o condene
injustamente a alguno de sus congéneres, con sus
actos injustos estará preparando su propia
perdición.
Con el dolor el hombre aprende a no cometer los mismos
actos que le causaron amargura.
Al ser humano le agrada beber en copa de oro aunque
sea veneno lo que lleve a su boca.
En este mundo se hallan los planos inferiores del
dolor que algunos llaman infierno.
Es necesario que el hombre, como el oro, se purifique
en el crisol del dolor por que no ha aprendido a
sublimar sus errores en la bendición del amor.
El dolor es el martillo que dentro del taller interno
debe golpear una y otra vez sobre el pesado yunque del
egoísmo humano.
El dolor limpia, sublima, purifica y hace crecer al
hombre haciéndole tomar conciencia de sus actos
errados.
El que sufre debe reflexionar sobre las acciones
mentales, emocionales y físicas que precedieron a su
dolor.
Todo aquel que a través de su dolor no vislumbra su
cercano despertar espiritual y reniega de sus
circunstancias solo atrasa su crecimiento y se mancha
en el dolor generándose mas desdichas.
Es menester agradecer en silencio a la fuente desde
donde emana el sufrimiento puesto que ella somete al
hombre a prueba de paciencia, aceptación y buena
voluntad.
A veces el hombre necesita de estas pruebas como una
verdadera piedra de toque que lo haga despertar de su
letargo material.
Si todo esto no sucediera, como lograría el hombre
purificar su alma y equilibrar su karma o su posición
en la ley de causa y efecto.
Quizás el hombre no debería pedirle a su padre
celestial que lo libre de los sufrimientos sino que lo
provea de la suficiente entrega y fortaleza para
transitar el dolor puesto que el mismo existe para
perfeccionarlo y hacerlo crecer.
Los que sufren mucho es para que luego de alcanzar su
purificación gocen mucho mas todavía .
Es necesario ver en el dolor a un verdadero maestro y
descubrir la lección que en el se encuentra oculta.
En una melodía la nota que no esta afinada en su
conjunto produce desarmonía y desagrado.
Las almas que no responden al amor no son notas
afinadas y armónicas en la celestial música de las
esferas.
El que no se conmueve con el dolor ajeno y lo siente
muy lejano, esta alejado del sendero
espiritual que
conduce a la casa de su padre celestial.
Si no se siente el dolor ajeno se esta alejado por
propia voluntad del amor de Dios porque el que no
sufre en el dolor de su hermano evidentemente no lo
ama y el que no ama a su hermano, ¿como puede decir
que ama a Dios.
Cuando se acude Dios por los pesares y no por
verdadero amor , cuando se disipan los pesares el
hombre se olvida de Dios.
A los hombres les cuesta creer que los sufrimientos
que los aquejan son solo efectos de causas que ellos
mismos generaron.
Les resulta mas fácil creer que son males que vienen
del cielo y se manifiestan en la tierra sobre ellos
creyendo paradójicamente que siempre la peor parte les
toca a cada uno de ellos.
La ignorancia espiritual humana no discierne entre el
castigo y el aprendizaje que a través del dolor
realiza la ley de causa y efecto.
Una de las lecciones a aprender es que bajo ningún
pretexto y circunstancia se debe generar dolor hacia
otros.
Luego el espíritu al sublimar el dolor en puro amor
divino universal eleva al hombre sobre sus miserias y
lo sitúa sobre todo condicionamiento terrenal.
Para que el hombre transmute su dolor en luz tiene que
erradicar definitivamente en si la raíz que en el
causa la violencia, la intolerancia y la mala voluntad
y luego perder totalmente la intención de herir a sus
hermanos.
Después que el hombre sublima su ego no solo deja de
causar dolor sino que siente el dolor de los otros
como el suyo propio.
Cuando se comienza a sentir el dolor ajeno ya se ha
perdido el poder de herir.
Cuando se siente el dolor de los demás también
sobreviene el regocijo con sus alegrías.
Cuando el hombre no esta presente con los que sufren y
se olvida de el dolor ajeno lo agrava y lo manifiesta.
El hombre debe entregarle a Dios la ofrenda de su
dolor para que en ese instante pierda el poder de la
venganza.
En la mansedumbre se manifiesta la sabiduría y la
humildad.
Desde la humildad el hombre dulcemente aparta de si el
dolor que encuentra en su camino porque el dolor
llevado con dignidad eleva al ser a los reinos
superiores.
Un momento de desmayo en el dolor es mucho tiempo de
confusión pero un solo minuto de rebeldía lo es mas en
dolor.
La humanidad soporta una pequeña parte de su dolor,
porque en verdad es mucho mayor su desamor.
Si sobreviene el dolor es preferible retenerlo pero
nunca devolverlo porque si a cambio se entrega amor
grande será la recompensa.
En este plano de libre albedrío se puede herir,
ofender o ultrajar pero luego volverá la acción cuando
mas duela en el corazón.
Nada queda sin castigo ni premio por parte de los que
forjaron la acción.
No existe deuda que no se pague ni plazo que no se
cumpla.
El amor es el único sendero que conduce hacia la luz,
todos los demás conducen al dolor.
Luego de un gran pesar surge una gran alegría.
Para acceder al sendero del servicio espiritual hay
que atravesar la iniciación del dolor.
http://circulometafisico.com.ar/7leyes/2leycausa.htm
Por Juan Orsini - Circulo Metafisico
Publicado Domingo, Septiembre 2, 2001
El Dolor del alma
2 Parte
El
dolor anuncia la anterior presencia del error y los
errores anuncian el amanecer del dolor.
El hombre con el error viola la ley del amor y el
dolor aparece para recibirlo.
No es suficiente con no causar dolor, el ciclo se
completa cuando en servicio se atenúa el dolor ajeno.
Cuando el sufrimiento suaviza la materia esta se torna
mas dúctil, noble y obediente y lentamente cede
posiciones al espíritu.
El error con el dolor se encuentran íntimamente
ligados y se transita el camino del dolor al cosechar
las obras que se han sembradas en el error.
Que es la vida del hombre sin su parte espiritual. Se
nace con un llanto y se muere con un gemido.
El que no ha crecido por el amor deberá crecer desde
el dolor.
El alma se regocija ante el sufrimiento de la materia
puesto que sabe que pronto su reinado físico será
destronado.
Cada sufrimiento conmociona al alma y la renueva de
las sombras del error pasado.
Con el dolor el alma se limpia , crece y se enaltece.
Que poco saben los hombres de la cruz que llevan. Cada
uno cree que es la mas pesada y de esa manera ni se
enteran de la gran carga que llevan otros.
Los hombres se quejan por que sienten que los hacen
sufrir.
Si examinaran honestamente sus actos comprenderían que
aquello que los hace llorar no son otra cosa que la
devolución de las obras que han realizado en el error.
Y si esto no fuera así deberían bendecir a aquellos
que lo hacen sufrir por que ellos lo ayudan a
progresar en el sendero del crecimiento espiritual.
El hombre a veces se pregunta ¿Si hoy no he hecho daño
que estoy pagando.
En el historial del alma humana se hallan cuentas
pendientes del ayer.
Si hoy no se paga del presente de seguro se paga del
pasado.
Si el hombre contara cada uno de sus sufrimiento vería
con asombro que la cantidad es mucho menor que la de
los errores que ha cometido durante su aprendizaje en
esta escuela de vida material.
Cuando el hombre sienta a Dios en sí , la quejas, el
dolor, las enfermedades y las miserias habrán
culminado.
No existen efectos sin causas precedentes.
Las obras erradas de los hombres son las causas y sus
efectos la desesperación y el dolor.
El sufrimiento en el dolor no es un castigo, es el
pago de la deuda que en el error debe el hombre.
Existen sufrimientos que se transmutan en brillantes
ideas de divina inspiración y otros en iluminación
para el alma.
Cuando es necesario se deberá reprender la
equivocación, porque aún sintiendo dolor, desde el
amor se habrá corregido la acción en el error.
Benditos los hombres que en vez de renegar de su
dolor, toman su cruz y en esa cruz que hará florecer
la rosa mística siguen pacientemente al Cristo
acompañándolo en su peregrinar.
Muchos hombres caminan por el mundo arrastrando
lastimosamente su cruz.
Algunos por no saber cargarla y otros por su terca
rebeldía.
El hombre intenta desesperadamente huir de su dolor y
paradójicamente va a su encuentro por el camino del
error.
Le teme a la muerte y va a su encuentro generando
guerras.
Le tiene miedo al hambre y la indigencia y a la vez
arrasa con la ecología de su medio ambiente.
El hombre en si mismo es una eterna e insondable
paradoja.
Aquel que sufre por las causas que origino en el error
no obtiene crecimiento de ese dolor.
Cuando los sufrimientos vienen por injusticias o
desamor ajeno y se transitan con paciencia y
resignación se obtiene crecimiento en el dolor.
Se debería ir al encuentro de aquel que sufre para
intentar apaciguar su dolor .
Al hombre no le corresponde juzgar si el dolor que
transitan su hermanos fue originado por sus propios
errores y esta recibiendo la justa recompensa de la
ley.
Solo deberá consolar desde el amor al que ha errado el
camino correcto y sufre en el error.
Con esta acción de consolación al prójimo el hombre
ira saldando lo que debe en su cuenta de la ley e ira
solucionando sus problemas y pesares.
Aquel que dejando de lado su dolor extiende su mano
para ayudar al que sufre, el Cristo le entregara unas
sandalias de luz para recorrer el camino espinoso de
sus errores y estará preparando su morada a la diestra
de su padre celestial.
El ser debe bendecir a algunos por el bien que le
hacen a su alma haciéndolo sufrir y a otros por que
con ello le ayudan a pagar lo que debe.
Los seres humanos deberían abrazar con ternura a
aquellos que los hacen padecer, y elevando su corazón
a Dios decir como el Cristo en su crucifixión : Padre
perdónalos porque en su ignorancia espiritual no saben
el daño que se están causando.
Ten piedad de los hombres que causan padecimiento,
porque durante todas las etapas de purificación que
deberá padecer la tierra, algunas por el fuego, otras
por el aire y las ultimas por el agua, veras a estos
seres en inmundas encarnaciones.
Algunos arrastrándose por el suelo, otros sin luz en
su ojos y muchos sin la mas mínima inteligencia como
para comprender sus miserias.
Cambia tu modo de ser antes que el dolor venga a tu
encuentro y te hiera profundamente.
Cambia tu frialdad y desinterés por puro amor
consolador.
Hay solo dos maneras de pagar lo que le debes a la ley
de causa y efecto.
Con el dolor de tus actos centrados en el error, o con
buenas obras en el amor desde el servicio impersonal.
Tu deberás elegir la forma de pagar, porque pagar
deberás pagar puesto que la ley suprema no hace
excepciones ni jamás deja de actuar.
http://metafisico.com.ar/7leyes/2leycausa.htm
http://metafisico.com.ar/cruces
Por Juan Orsini - Circulo Metafísico |