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Fibromialgia: decálogo de la Sociedad Española de
Reumatología
Fecha última actualización: 29/09/2005
C ontrolar la
ansiedad y los sentimientos negativos es fundamental
para sobreponerse a la enfermedad.
La Sociedad Española de Reumatología ofrece a los
afectados por fibromialgia el presente decálogo de
consejos, que ha diseñado y elaborado el Dr. Francisco
Javier Ballina García, vicepresidente de la SER.
¿Que es la fibromialgia?
Es un trastorno muy común que afecta, según el estudio
EPISER de la Sociedad Española de Reumatología, a una
cifra entre el 2% y el 4% de la población española.
Esto supone en España más de un millón de personas
enfermas mayores de 18 años de los cuales, la mayoría
de los afectados son mujeres (90%).
La fibromialgia se caracteriza por la presencia de un
intenso dolor generalizado crónico, una fatiga que no
mejora con el reposo, insomnio y otros síntomas, como
hormigueo en las extremidades, trastornos abdominales,
necesidad de orinar con frecuencia, ansiedad y
depresión entre otras. Un aspecto muy frustrante para
los pacientes es que, a pesar de tanta sintomatología,
ni los análisis ni las radiografías muestran datos de
que exista algo que funcione mal en el organismo.
El tratamiento actual del que se dispone, tampoco es
completamente satisfactorio. Al ignorarse cuál es la
causa de la enfermedad, se desconoce cuál es
exactamente el trastorno al que las terapéuticas deben
dirigirse. Con todo, la fibromialgia es una enfermedad
que puede controlarse.
La Sociedad Española de Reumatología, constituida por
los médicos españoles expertos en las enfermedades del
aparato locomotor, emite este decálogo de consejos, en
la esperanza de que sean útiles a aquellas personas
que padecen esta enfermedad.
Decálogo de la fibromialgia
1) APRENDA A CONVIVIR CON SU DOLOR
No hay recetas ni píldoras mágicas para la
fibromialgia y el dolor crónico. Por ello, el primer
paso para controlarlo es asumir que el dolor puede
persistir para siempre y que, por tanto, en adelante,
va a formar parte de nuestra vida. Cuando se asume el
dolor, se aprende a reconocerlo y a saber lo que lo
mejora o empeora, y estamos entonces en situación de
buscar soluciones y de volver a disfrutar de la vida.
2) CONTROLE SUS EMOCIONES
Muchas personas con esta enfermedad desarrollan
sentimientos negativos que antes no
presentaban y que
les hacen convertirse en una persona diferente. Los
sentimientos negativos más frecuentes en las personas
con fibromialgia son enfado e ira, depresión,
frustración, sensación de fracaso, culpa y vergüenza.
Debe aprender a controlarlos para que no se cronifiquen y se conviertan en un problema añadido.
Reconozca todo lo positivo que le sucede en la vida: a
pesar del dolor no es un incapacitado y puede hacer
muchas más cosas de las que piensa.
3) CONTROLE SU ESTRÉS
El estrés es, básicamente, la respuesta del organismo
cuando afrontamos un peligro y nos preparamos para
luchar o para huir. La mejor manera de combatir este
estrés perjudicial es, en primer lugar, reconociendo
cuál es la causa del nuestro, y evitando las
situaciones que lo favorezcan. También es útil
organizar y planificar nuestras actividades diarias, y
dedicar diariamente tiempo a la relajación. Esta se
practica siguiendo determinadas técnicas –como la
respiración profunda o la relajaciòn muscular- que
pueden aprenderse con un corto entrenamiento.
4) EVITE LA FATIGA
Tan negativo es permanecer en inactividad, como
realizar un número excesivo de tareas. No intente ser
un perfeccionista; planee sus obligaciones, y elimine
o delegue aquellas que no sean estrictamente
necesarias. Intercale periodos de descanso entre los
de actividad, y haga sus tareas a un ritmo que usted
pueda controlar.
5) HAGA EJERCICIO
Posiblemente es el aspecto terapéutico más importante
para el tratamiento de la fibromialgia. El ejercicio
no sólo mantiene en forma los músculos y pone a punto
el sistema cardiovascular, sino que disminuye el
dolor, favorece el sueño, mejora la sensación de
fatiga y disminuye la ansiedad y la depresión.
Caminar, correr, andar en bicicleta o bailar, son
ejercicios aeróbicos que favorecen el control de la
enfermedad. Comienze a realizar el ejercicio de una
forma suave y vaya progresivamente incrementando su
intensidad y duración, hasta realizarlo de 20 a 40
minutos, como mínimo 3 días a la semana. Al principio
es posible que su dolor se incremente, pero
progresivamente irá disminuyendo.
6) RELACIÓNESE CON LOS DEMÁS
Todos sabemos cómo alivia nuestras preocupaciones la
conversación con los amigos y compañeros. Cuente a los
demás lo que le pasa y cómo no puede hacer siempre las
cosas que hacía antes, pero evite que la comunicación
se centre continuamente en su dolor.
7) PROTEJA SU SALUD
La depresión que puede acarrear el dolor crónico
determina que se abandonen los buenos hábitos de
salud. El tabaco, nocivo para cualquier aspecto de la
salud, es también un excitante del sistema nervioso
que hace más difícil el control del dolor. Lo mismo
sucede con la cafeína y el exceso de alcohol, el cual
puede además interferir con la medicación. Vigile su
peso, y haga ejercicio para mantenerse en forma.
8) USE CON PRECAUCIÓN LOS MEDICAMENTOS
Muchos de los síntomas de la fibromialgia mejoran con
medicación. Los analgésicos y antinflamatorios, que
tan eficaces resultan en el dolor agudo, no funcionan
tan bien en el dolor crónico de la fibromialgia,
aunque son útiles en muchos pacientes. Existen
analgésicos más potentes, denominados opiáceos, que
pueden ser empleados en la fibromialgia, siempre que
los recomiende un médico experto en su empleo. Otros
fármacos, como los anticonvulsivantes y los
antidepresivos también pueden disminuir el dolor.
Existen medicamentos que pueden mejorar el sueño, los
trastornos psicológicos, las molestias intestinales,
etc…pero, lo más importante es que la persona que
padece esta enfermedad evite el automedicarse, y se
ponga en manos de un médico experto en el tratamiento
del dolor crónico y en el uso de las medicaciones
anteriormente mencionadas.
9) USE CON PRECAUCIÓN LAS MEDICINAS ALTERNATIVAS
Como con frecuencia los medicamentos tienen un
resultado solamente parcial, es habitual que muchos
enfermos busquen soluciones en las terapias
alternativas. Algunas de estas terapias mejoran el
dolor y pueden favorecer el control de estrés, como el
yoga, la acupuntura, quiropraxis, masaje, Tai-Chi,
homeopatía… La medicina alternativa puede ser cara, y
no está regulada por las guías médicas. Por ello, se
debe recomendar al paciente que consulte siempre con
su médico antes de comenzar cualquier terapia de
medicina alternativa, ya que algunas pueden interferir
con el tratamiento estándar o habitual. Desconfíe si
le prometen curación, si le recomiendan que abandone
la terapia con medicinas, o si le dicen que el
tratamiento es un secreto y solo puede ser
administrado por ciertos proveedores.
10) SEA CONSTANTE
La paciencia es una virtud importante; conseguir
resultados puede tardar algún tiempo. No lo eche todo
a perder porque tenga un “día malo”. Aunque haya
conseguido estabilizar su enfermedad, los “días malos”
inevitablemente aparecerán y debe estar preparado para
afrontarlos. En esos días, salga de casa y relaciónese
con los demás, mantenga sus compromisos habituales y
procure dedicar más tiempo a relajarse. Mantener con
regularidad los consejos que le hemos dado
anteriormente es la mejor forma de seguir controlando
su enfermedad.
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