Dolores en el
cuerpo y en el alma
La fibromialgia es
un conjunto de síntomas que afecta más a
mujeres que a hombres. Cómo se detecta y
alivia.
Gustavo Hojman
salud@clarin.com
E
l
término fibromialgia describe un cuadro
clínico asociado al estrés en el cual, el
dolor generalizado en músculos y tendones y
la fatiga son los síntomas principales. ¿A
qué se lo atribuye? "La vida agitada, los
múltiples roles que demanda la sociedad
actual, sumadas a las inseguridades propias
de cada persona son, muchas veces, los
disparadores de esta condición conocida como
fibromialgia", afirma la médica psiquiatra
Aída Solodki, especialista en una integradora
disciplina médica tan nueva como difícil de
pronunciar: psico-neuro-inmuno-endocrinología. "Se trata de una afección
crónica que se caracteriza por una
multiplicidad de síntomas: dolor muscular
generalizado, fatiga, envaramiento matinal, trastornos del sueño y
dolor de cabeza y, dentro de las
manifestaciones del estado de ánimo,
depresión, ansiedad e irritabilidad", explica Solodki.
Solo hace pocos años se comenzó a considerar a
este conjunto de síntomas, que afecta más a
mujeres que a varones en una proporción de 9
a 1 y con edades de entre 20 y 50 años, como
una enfermedad. Y fue el Colegio Americano de
Reumatología quién fijó los criterios para el
diagnóstico de fibromialgia. "Traten de
imaginar lo que implica no poder realizar las
tareas cotidianas, ausentarse del trabajo,
tratar de dormir y no conciliar el sueño,
levantarse de la cama como si no se hubiera
descansado, andar de malhumor e incluso, tener
trastornos digestivos o palpitaciones
frecuentes", explica el médico reumatólogo
Horacio Venarotti, secretario de la Sociedad
Argentina de Reumatología.
Desafortunadamente, esta enfermedad no puede
diagnosticarse a través de pruebas de
laboratorio, radiografías o biopsias
musculares. "Todo está aparentemente sano
menos el paciente", puntualiza Solodki. No
existe un tratamiento que cure. Para aliviar
la fibromialgia se requiere un tratamiento de
las alteraciones psicológicas, ejercicios
físicos y de relajación muscular, así como
medicamentos que aumentan la tolerancia al
dolor. Con todo, es una enfermedad que puede
controlarse, consultando al médico de
cabecera.