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CANDIDIASIS CRÓNICA
por Cala H. Cervera (nutricionista ortomolecular)
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Extraído del libro La Nutrición Ortomolecular de
Cala H. Cervera, editorial RobinBook.
¿Sufres de síntomas crónicos inexplicables como
cansancio, molestias intestinales, migrañas, dolores
musculares, alergias…? ¿Las pruebas y analíticas
médicas que te han hecho no revelan nada? ¿Te han
dicho que tus síntomas son fruto de la ansiedad, del
estrés o de la depresión que "supuestamente"
padeces? Si es así, es probable que, al igual que
muchas otras personas, tal vez sufras de candidiasis
crónica.
A pesar de que la candidiasis crónica fue reconocida
en EE.UU. al principio de los años ochenta a través
del trabajo de Orion Truss y William Crook, ni el
público ni la profesión médica tenían, entonces, una
idea de la magnitud del problema. Hoy en día,
después de años de investigación y estudio, el tema
de la candidiasis sigue siendo ignorado por muchos
profesionales de la salud. De hecho, ha sido severa
e injustamente criticada por muchos médicos
alópatas, e incluso por terapeutas de medicina
natural. Se critica y dice de ella que es una
enfermedad de moda por el hecho de que es
diagnosticada y evaluada demasiado a menudo, a pesar
de que las pruebas de laboratorio para su
diagnóstico suelen resultar negativas.
Sin embargo, no podemos negar que esta enfermedad es
un mal de nuestro tiempo. Es un desequilibrio fruto
de nuestro estilo de vida moderno: jamás hemos
tenido tanta abundancia de comida y, a la vez, hemos
estado tan desnutridos como hoy en día, y jamás
hemos tomado tantos antibióticos, hormonas sexuales
sintéticas (a través de fármacos y de la carne que
comemos) y cortisona como en la actualidad.
Precisamente, estos factores (que veremos más
adelante) son algunos de los más importantes en el
desarrollo de este desequilibrio.
Cuando hablamos de candidiasis es de vital
importancia diferenciar entre dos grandes grupos de
personas que la sufren:
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Por
un lado, está el grupo de aquellos pacientes que han
sido diagnosticados. Éstos incluyen, principalmente,
personas con cándidas vaginales y/u orales; las que
sufren de enfermedades inmunodepresoras; las que
están recibiendo quimioterapia; y las que sufren de
diabetes. En estos casos, la manifestación
candidiásica es muy clara. Sin embargo, los
tratamientos médicos únicamente se encargan de
"calmar" los síntomas, pero no de resolver el
problema. Esto hace que los síntomas vuelvan a
aparecer intermitentemente, tal vez de por vida.
Por otro lado, está el grupo de personas no
diagnosticadas, que suele ser la mayoría de las que
sufren de candidiasis crónica. Este grupo se
caracteriza por presentar una sintomatología muy
extensa, confusa, cíclica y recurrente, pero, sin
embargo, las analíticas y pruebas de laboratorio
suelen ser normales. Estas personas pueden llevar
una vida relativamente normal, a pesar de que
siempre se sienten por debajo de sus posibilidades.
Debido a esta falta de diagnóstico, y, por
consiguiente, a la ausencia de tratamiento, la
candidiasis suele hacerse crónica. |
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¿QUÉ ES LA CANDIDIASIS?
La candidiasis es una infección causada por una
levadura de la familia de las Cándidas. Existen unas
150 especies de cándidas distintas, por ejemplo, la
Candida Kruse, Candida Glabrata, Candida Tropicalis,
Candida Parapsilosis etc. Sin embargo, la más común
en nuestro organismo es la Cándida Albicans.
Las levaduras están presentes en todos nosotros poco
después de nacer y viven en armonía con nosotros. Se
encuentran en la piel, aparato digestivo y
genitourinario. Su función es absorber cierta
cantidad de metales pesados para que no entren en la
sangre, nos ayudan a degradar restos de
carbohidratos mal digeridos, y junto con las
bacterias mantienen nuestro equilibrio intestinal y
el pH.
La flora intestinal y vaginal junto con el sistema
inmunitario nos ayudan a mantener estas levaduras
bajo control.
Sin embargo, existen una serie de factores que
pueden deprimirnos el sistema inmunitario y
desequilibrar la flora intestinal, causando el
crecimiento excesivo de estas levaduras y, por
consiguiente, la enfermedad.
Estos factores son:
Exceso de azúcar o carbohidratos refinados:
Éstos son el alimento principal de las cándidas. A
parte de alimentarlas directamente, los azúcar y
harinas refinadas aumentan los niveles de glucosa en
la sangre, a través de la cual, también podemos
alimentarlas.
Consumo habitual de agua del grifo: El cloro
destruye la flora intestinal, y el flúor deprime el
sistema inmunitario.
Uso de antibióticos, cortisona y hormonas
sexuales sintéticas: Los antibióticos destruyen
la flora intestinal bacteriana, pero no las
cándidas. Esto hace que puedan crecer sin ningún
microorganismo que las controle. Por otro lado, la
cortisona deprime el sistema inmunitario, y las
hormonas sintéticas, entre otros daños, destruyen
ciertos nutrientes (como la vitamina B6) vitales
para la salud del sistema inmunitario.
Embarazo: Durante este etapa los niveles de
progesterona aumentan, induciendo a las glándulas
endometriales a producir glucógeno, lo cual favorece
el crecimiento de las Candidas vaginales. Por otro
lado, unos niveles altos de progesterona pueden
provocar resistencia a la insulina, causando un
exceso de glucosa en la sangre y favoreciendo el
crecimiento de las cándidas.
Estrés continuo: Un exceso de cortisol
deprime el sistema inmunitario, aumenta los niveles
de glucosa y destruye la flora bacteriana
intestinal.
Disminución de las secreciones digestivas: La
falta de ácido clorhídrico y de enzimas digestivas
impide la correcta digestión de los alimentos,
produciendo fermentación y putrefacción intestinal.
Esto genera sustancias irritantes para la mucosa
intestinal, favoreciendo el desequilibrio de la
flora intestinal y el crecimiento de las cándidas.
Falta de nutrientes: Necesitamos una gran
cantidad de nutrientes necesarios para mantener el
sistema inmunitario sano, regular las hormonas,
mantener una producción sana de secreciones
digestivas y regular la glucosa, factores todos de
vital importancia para el control de las cándidas.
Cuando sufrimos desnutrición, las cándidas tienen
más oportunidad de crecer.
SÍNTOMAS
Los síntomas de la candidiasis son muchos y pueden
ser muy variados. Es muy importante saber porqué la
candidiasis puede producir estos síntomas para
entender mejor este desequilibrio. Existen muchas
personas con candidiasis que no han sido
diagnosticadas y, en cambio, son tratadas como
pacientes hipocondríacos, deprimidos y/o ansiosos.
Desafortunamente, estas personas están tomando
Prozac, Seroxat o ansiolíticos, en vez de seguir un
tratamiento para la candidiasis. Parte de esto, es
debido a que, normalmente, la candidiasis se
relaciona únicamente a los síntomas propios y
localizados que crea la infección. Por ejemplo, en
general con la candidiasis vaginal sólo se
contemplan los síntomas localizados en la vagina;
con una candidiasis oral, se presta atención
únicamente a los síntomas propiamente de la boca...
y los tratamientos son locales. Sin embargo, la
candidiasis hay que analizarla en su conjunto, hay
que ir más allá de su manifestación localizada
Un punto muy importante que normalmente suele ser
ignorado a la hora de diagnosticar y tratar la
candidiasis, es que su origen suele ser intestinal,
aún cuando estemos contemplando una candidiasis
vaginal.
Cuando la candidiasis prolifera en el intestino
puede cambiar su anatomía y fisiología. Esto quiere
decir que puede dejar de ser una levadura y
convertirse en un micelio micótico. Se sabe que las
cándidas son organismos dimórficos y pueden existir
en estas dos formas. En su estado de levadura no es
invasiva, mientras que en estado micótico produce
rizoides (o raíces muy largas) altamente invasivas
que pueden penetrar en la mucosa. Esto puede causar
una excesiva permeabilidad de la mucosa intestinal,
permitiendo la introducción a la sangre de
sustancias (toxinas, proteínas mal digeridas, etc)
que pueden actuar como antígenos alterando
severamente el sistema inmunitario. Por otro lado,
una excesiva permeabilidad intestinal puede, a su
vez, deteriorar los receptores nutricionales
celulares, favoreciendo la malabsorción y, dando
como resultado, una desnutrición.
Se sabe que las cándidas en su estado micótico
pueden producir 79 productos tóxicos, entre ellos el
más abundante es el acetaldehido. Sherry Roger,
médica y experta en temas de enfermedades
medioambientales, tiene abundante material
publicado, absolutamente único e innovador, respecto
al acetaldehido. Algunas de las conclusiones a las
que han llegado ella y otros investigadores respecto
a los efectos negativos de este químico son:
Favorece la formación de sustancias vasoactivas,
como la adrenalina, produciendo síntomas como
nerviosismo, pánico, miedo, taquicardias y sofocos.
Interfiere con los receptores del la acetilcolina,
importante para la memoria y el sistema nervioso.
Produce histamina, y por lo tanto, inflamación en
cualquier parte del cuerpo.
Bloquea enzimas metabólicas, lo cual puede llevar a
bloqueos en la formación de neurotransmisores, por
poner un ejemplo.
Destruye la vitamina B6, la cual es importante para
la protección de las membranas mucosas, el
fortalecimiento del sistema inmunitario, el
equilibrio del sistema hormonal y la producción de
ácido clorhídrico y enzimas digestivas.
Deprime del sistema inmunitario.
Destruye del glutatión y la cisteína, necesarios
para desintoxicar el organismo.
Reacciona con la dopamina, lo cual puede causar
depresión, insomnio e incapacidad de respuesta ante
el estrés.
Por otro lado, las Cándidas encajan en los
receptores hormonales de las células compitiendo con
hormonas, pero también pueden crear receptores de
nuestras propias hormonas en sus superficies. Esto
puede causar un bloqueo y desequilibrio del sistema
hormonal y un sinfín de problemas como síntomas
premenstruales, infertilidad y endometriosis, entre
otros.
Algunas levaduras como la Cándida krusei y la
Parapsilosis producen tiaminosa (una enzima) que
destruye la vitamina B1. La falta de esta vitamina
puede producir síntomas como irritabilidad, dolores
musculares, falta de concentración, dolor de
estómago, estreñimiento y taquicardias.
También previene la conversión de la vitamina B6 en
su forma activa, piridoxal-5-fosfato. Esto puede
causar síntomas como retención de líquidos,
depresión, irritabilidad, temblores musculares o
calambres, falta de energía y piel muy seca.
Debido al grado de toxicidad en el que se encuentra
el paciente con candidiasis, el hígado tiene que
filtrar una gran cantidad de químicos. Para que esto
ocurra, las dos fases de desintoxicación de este
órgano, la fase 1 y 2, requieren nutrientes como el
zinc, selenio, cobre, magnesio, vitaminas B y C,
glutatión, sulfuro, glicina y ácidos grasos
esenciales, que debido a la mala absorción
intestinal es muy posible que no se encuentren en
las cantidades necesarias para que la
desintoxicación se lleve a cabo correctamente. Este
proceso de autointoxicación puede agravar el estado
del paciente con candidiasis crónica cuando se
encuentra en presencia de perfumes, humos u otros
químicos inhalantes.
Los síntomas más comunes en pacientes con
candidiasis crónica son:
Fatiga
Malestar general
Dolores de cabeza
Distensión abdominal
Diarreas y/o estreñimiento
Indigestión
Ardor estomacal
Deseo de comer carhohidratos (dulces, pasta, pan,
etc)
Depresión
Mareo
Sensación de resaca por las mañanas
Dolor de articulaciones y músculos
Molestias vaginales (picores, irritación, heridas
etc)
Retención de líquidos
Insomnio
Infecciones crónicas
Alergias
Picor anal
Afonía
Congestión nasal
Ahogo
Problemas de uñas
Molestias oculares y de oídos
Las enfermedades y desequilibrios relacionados con
una candidiasis crónica son:
Enfermedad de Crohn
Colitis
Síndrome del Intestino Irritable
Artritis reumatoide
Lupus
Asma
Psoriasis y eccema
Sinusitis
Esclerosis múltiple
Fibromialgia
Síndrome de la fatiga crónica
Hipotiroidismo
Hipoglucemia
Depresión y estados de ansiedad
Anemia
Así pues, el tema de la candidiasis no se limita a
una sintomatología localizada.
DIAGNÓSTICO
Las pruebas de laboratorio no garantizan el
diagnóstico fiable de una candidiasis crónica
intestinal. Por ejemplo, la mayoría de las células
de las cándidas se adhieren a la pared de la mucosa
intestinal, por lo cual es difícil que aparezcan en
los análisis de heces. Y, en algunos casos, muchas
de estas células mueren mientras el especimen se
transporta o durante la espera del análisis.
Es importante no descartar la enfermedad, sólo por
el hecho de que las pruebas de laboratorio resultan
negativas. Es mejor basar el diagnóstico en una
evaluación detallada del paciente: síntomas,
historial clínico, análisis de su dieta...
En EE.UU. muchos médicos y terapeutas opinan que el
protocolo clínico para la candidiasis presenta tan
poco riesgo y costo (sobre todo la dieta) que
debería considerarse en cualquier enfermedad
crónica.
TRATAMIENTO DE LA CANDIDIASIS
El tratamiento de la candidiasis debe englobar dos
puntos principales: su eliminación y su prevención.
Por esto, es importante corregir sistemáticamente
las causas que contribuyen al desarrollo de esta
enfermedad. Mi protocolo lo baso en 4 pasos básicos:
1) PREPARACIÓN. Es vital que debilitemos las
cándidas antes de atacarlas con un antifúngico. De
lo contrario, si éstas están fuertes, podrán
combatirlo y con el tiempo se harán resistentes. La
mejor forma de debilitarlas es haciéndolas "pasar
hambre". O sea, a través de la alimentación.
(La siguiente lista de alimentos está, en parte,
basada en el trabajo de William Crook.)
Es fundamental eliminar:
Productos y alimentos que contengan azúcares o con
sabor dulce (azúcar, sacarina, miel, dextrosa,
maltodextrina, fructosa, siropes, refrescos,
cereales del desayuno, productos de bollería y
pastelería, postres, helados etc).
Fruta.
Productos lácteos, incluidos los yogures.
Alcohol.
Levaduras como el pan, pizzas, cubitos del caldo...
Patatas, champiñones y setas, calabaza y boniatos.
Cacahuetes y pistachos.
Productos fermentados como el vinagre, tempeh, salsa
de soja, miso, té.
Harinas refinadas (arroz blanco, pasta blanca etc).
A cambio, se puede comer:
Carnes, pescado y huevos.
Vegetales.
Legumbres.
Frutos secos y semillas de calabaza, sésamo y
girasol.
Arroz, quinoa, trigo sarraceno, amaranto y mijo.
Tostadas (crackers) de centeno o tortas de arroz (en
moderación).
Limón y aguacate.
Leche de soja, arroz y avena.
Tofu y soja texturizada.
Aceite de oliva (para cocinar y en crudo), y aceite
de lino y otras semillas (siempre en crudo).
Zumos vegetales (excepto de zanahoria y remolacha).
Agua embotellada.
Infusiones y té verde.
Especias suaves.
Algo muy importante a tener en cuenta es la
importancia de comer regularmente durante el día. Se
deben respetar las comidas principales y también
picar algo a media mañana y media tarde, si se
desea. Otro consejo importante es no olvidar comer
algo de proteína en cada comida. La proteína es
fundamental para reparar la pared intestinal,
producir hormonas y enzimas metabólicas, controlar
la glucosa de la sangre, y producir glóbulos
sanguíneos, entre muchas otras funciones. Buenas
opciones de proteína incluyen: carne biológica,
pescado, huevos biológicos, legumbres mezcladas con
cereales, algas, productos de soja, frutos secos
crudos y semillas.
Durante esta primera fase del tratamiento, al
cambiar la dieta es muy posible que haya un
empeoramiento temporalmente. Esto es debido a una
desintoxicación y también a que las cándidas están
"protestando de hambre".
Aparte de la alimentación, en muchos casos aconsejo
tomar un suplemento para ayudar al hígado a que
funcione mejor en esta etapa tan fuerte de
desintoxicación. Existen muchos productos destinados
a este fin. Sin embargo, uno de los más completos es
el Total Liver Cleanse. Por otro lado, si el existen
dificultades en la digestión, como por ejemplo,
acidez, pesadez estomacal, etc, es importante
introducir enzimas digestivas y/o betaína
hidrochlorida.
Otro aspecto importante en esta fase del tratamiento
donde se van a generar tantas toxinas, es ayudar al
intestino a que limpie. Antes todo es fundamental
asegurarse de que la dieta contiene suficiente
cantidad de fibra y si aún así aparece el
estreñimiento, aconsejo tomar un suplemento de
fibra. Es importante evitar sustancias irritantes
para el intestino como la cáscara sagrada, sen,
salvado de trigo, etc. Por el contrario, se pueden
utilizar semillas de psyllium, pectina, salvado de
arroz, etc.
La mayoría de las personas con candidiasis puede
beneficiarse tomando un suplemento multinutriente
que incluya todas las vitaminas y minerales
necesarias para el organismo. En esta fase del
tratamiento no es necesario perfilar las
deficiencias nutricionales individuales de cada
personas, sin embargo, un multinutriente general
ayuda al hígado a llevar a cabo sus función de
desintoxicación; a producir energía; y a resolver
algunos síntomas menores que pueden ser producto de
una deficiencia de nutrientes y suelen empeorar el
síndrome de la candidiasis.
Así pues, el tratamiento, durante este primer paso,
consistirá en:
Dieta antifúngica
Enzimas Digestivas. 1 comprimido con el desayuno,
comida y cena. Evitar este producto si se sufre de
úlcera.
Betaina Hidrochlorida. 1 comprimido al principio del
desayuno, comida y cena. Igualmente, evitar este
producto si se sufre de úlcera.
Total Cleanse Liver. 1 cápsula después del desayuno,
comida y cena (introducir este suplemento
lentamente, empezando con 1 cápsula diaria e ir
aumentando la dosis cada 5 días hasta llegar a la
dosis máxima de 3 cápsulas diarias).
Total Cleanse Daily Fiber. De 1 a 6 cápsulas
diarias, entre comidas. Es muy importante cuando se
toma un suplemento de fibra asegurarse de que se
consume suficiente agua durante el día (no menos de
1 litro y medio).
VM-75. 1 comprimido con el desayuno.
Al cabo de un mes de haber empezado la dieta (y
siempre manteniéndola), se puede pasar al segundo
paso.
2) ELIMINACIÓN. Después de un mes de dieta y
ayudas digestivas, es muy posible que se puedan
discontinuar las enzimas y la betaína hidrochlorida.
Por otro lado, es muy posible que el intestino esté
más regulado y limpio, así que seguramente también
se podrá dejar de tomar la fibra intestinal.
Una vez debilitadas las cándidas, es importante
introducir el antifúngico que las destruya. Hoy en
día existen muchos antinfúngicos naturales que no
producen efectos secundarios y son realmente
eficaces.
Los que mejores resultados han dado en investigación
son el ácido caprílico, sello de oro, extracto de
semilla de pomelo, ajo, Pau d´Arco, aceite de
orégano, ácido undecilénico y un largo etcétera. En
mi experiencia, los mejores antifúngicos son
aquéllos que contienen distintas sustancias
antifúngicas juntas. Mis favoritos son el Exspore,
el Candida Forte y el Yeast Cleanse. Es muy
importante introducirlos con mucho cuidado, siempre
empezando por dosis muy pequeñas y aumentando cada 4
o 5 días. Si las cándidas se destruyen de golpe se
pueden formar muchas toxinas y producir un
empeoramiento muy fuerte de los síntomas. Es
importante no utilizar siempre el mismo antifúngico,
sino ir rotándolos, de esta manera se evita el
estancamiento durante el tratamiento. No importa por
qué producto se empiece, lo que es importante es que
cuando se acabe el bote de, por ejemplo, el Exspore
se cambie al Candida Forte, y cuando se termine el
bote de éste, se pase al Yeast Cleanse, y así
sucesivamente, hasta que ya no sea necesario tomar
antifúngicos.
Las dosis recomendadas de estos productos son:
Exspore: 3 comprimidos máximo al día.
1 comprimido después del desayuno, comida y cena.
Candida Forte: 2 cápsulas de gelatina máximo al día.
1 cápsula de gelatina después del desayuno y comida.
Yeast Cleanse: 6 cápsulas máximo al día.
2 después del desayuno, comida y cena. (Por lo
general, una dosis máxima de 4 cápsulas diarias
suele ser más que suficiente.)
En pacientes que tengan mucha sintomatología de
desintoxicación, recomiendo darles molibdeno (150
mcg). Este mineral destruye los desechos de las
cándidas, conviertiendo el acetaldehido en ácido
acético que, en el círculo de Krebs, es convertido
en energía.
Así pues, el tratamiento, durante este segundo paso,
consistirá en:
Dieta antifúngica.
Total Liver Cleanse. 1 cápsulas después del
desayuno, comida y cena. (Este producto es mejor no
tomarlo durante más de un par de meses.)
Exspore, Candida Forte y Yeast Cleanse utilizados en
rotación.
Formula VM-75. 1 comprimido con el desayuno.
Molibdeno. 1 comprimido con el desayuno, comida y
cena.
IMPORTANTE - EL SÍNDROME DE HERXHEIMER
Un aspecto muy importante a tener en cuenta es que
cuando se comienzan a tomar los antifúngicos, puede
aparecer el síndrome de Herxheimer (descubierto por
el dermatólogo alemán Dr. Karl Herxheimer). Los
productos de desecho y las toxinas producidas
durante esta parte del tratamiento pueden causar
síntomas desagradables como malestar general con
náuseas, dolor de articulaciones, depresión y un
florecimiento o empeoramiento de los síntomas
manifestados previamente al tratamiento. Si esto
ocurre y, especialmente, si no se manifiestan
síntomas nuevos, no debe tomarse este empeoramiento
temporal como un efecto secundario del tratamiento
sino como una manifestación positiva (aunque
desagradable) del cuerpo poniendo en marcha su
propio sistema de curación. Durante este proceso es
muy importante beber agua para acelerar el proceso
de desintoxicación y descansar todo lo que sea
posible.
3) EQUILIBRIO.
Cuando los síntomas han remitido en su mayoría, es
muy importante reequilibrar la flora intestinal.
Este paso no debe hacerse al principio, ya que
cuando la pared intestinal está inflamada puede
haber una reacción de intolerancia a las bacterias
"amigas". Esto puede causar dermatitis, picores,
diarrea, espasmos intestinales y alergias. Además,
mientras haya un exceso de cándidas en el intestino,
los Lactobacillus no pueden crecer y repoblar el
tracto intestinal. Es mucho más efectivo disminuir
el crecimiento de las cándidas, reducir la
inflamación intestinal y entonces repoblar la flora
intestinal.
Las bacterias más abundantes son los Lactobacillus
acidophilus y los Bifidobacterium bifidum. Estas
bacterias se encargan de inhibir el crecimiento de
ciertos organismos, como las cándidas.
También es importante hablar de la repoblación de la
flora vaginal. Los Lactobacillus acidophilus habitan
la flora vaginal, y se encargan de mantener el pH
ácido fermentando el glucógeno vaginal y
convirtiéndolo en ácido láctico.
Existen óvulos y pastillas vaginales para repoblar
la flora vaginal.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es
reestablecer el equilibrio nutricional celular. Ya
hemos visto que las personas con candidiasis crónica
normalmente sufren de malabsorción y, por lo tanto,
desnutrición celular. Un organismo desnutrido
difícilmente dispondrá de un sistema inmunitario
sano y fuerte.
Se podrían mencionar todos los nutrientes que
fortalecen el sistema inmunitario. Sin embargo, es
importante evaluar las deficiencias particulares de
cada persona y diseñar un programa de suplementos
acorde a sus necesidades bioquímicas particulares.
En mi experiencia, los nutrientes más comúnmente
deficientes son la vitamina C, el grupo de las B
(especialmente la vitamina B6, B5 y B3), calcio,
magnesio, zinc, cromo y los ácidos grasos esenciales
de la familia Omega 3.
Las dosis también variarán en función del paciente,
pero en términos generales se puede hablar de las
siguientes dosis:
Vitamina C, 1000-4000 mg.
Vitamina B1, B2 y B3, 100 mg.
Vitamina B5, 500 mg.
Vitamina B6, 200 mg.
Vitamina B12, 100-300 mcg.
Ácido fólico, 400-800 mcg.
Magnesio, 400 mg.
Zinc, 15-60 mg.
Cromo, 200-600 mcg.
Omega 3, 800-3000 mg.
Hay que tener cuidado de que las vitaminas del grupo
B y el cromo no contengan levadura.
Es la labor de cada terapeuta y médico evaluar qué
nutrientes son prioritarios y cómo administrarlos,
si por separado o bien en combinaciones ya
preparadas. De todas formas, un programa general,
pero muy efectivo, para esta tercera etapa del
tratamiento es:
Ultra Preventive III. 2 comprimidos con el desayuno
y comida. (Si eres mujer y tienes las menstruaciones
muy abundantes, puedes tomar, a cambio, el Ultra
Preventive III con hierro en la misma dosis: 2
comprimidos con el desayuno y comida.)
Vitamina B6 "100 mg". 1 cápsula con la cena.
Omega-3 "700". 1 cápsula de gelatina con el desayuno
y cena.
Los antifúngicos (siempre rotándolos). A esta altura
del tratamiento, seguramente se requerirán unas
dosis más pequeñas. Lo normal es tomar la mitad de
dosis acostumbrada como mantenimiento.
Tridophilus.1 cápsula antes del desayuno (mínimo de
15 minutos) Este suplemento debe guardarse en la
nevera una vez abierto.
En caso de que la candidiasis también fuera vaginal,
recomiendo unos óvulos de flora vaginal llamados
Femina Flor. 1 óvulo por la noche, antes de
acostarse, durante 10 días. Se puede repetir el
tratamiento tantas veces como haga falta. Cuando
existen molestias genitales como picor e irritación,
recomiendo un aceite de caléndula y árbol del té muy
eficaz para estos síntomas. El nombre del aceite es
“Oleum Íntimo de Pompeya”,
A esta altura del tratamiento, es aconsejable
empezar a introducir lentamente y con cuidado
algunos alimentos como la fruta, patatas,
champiñones y ciertos fermentados, y observar si se
toleran bien. Esta fase de introducción es muy
importante, ya que es aquí cuando te irás dando
cuenta claramente de qué tipo de alimentos favorecen
tu estado de salud y cuáles no. Durante esta etapa
confirmarás que existe una relación muy directa
entre la alimentación y tu estado de salud. Esto te
ayudará a perfilar tu tipo de alimentación idónea
que implementarás de por vida. Este paso es
fundamental como prevención de una recaída en el
futuro.
4) REPARACIÓN.
Una vez que la infección ha remitido, la flora
intestinal está equilibrada y el organismo dispone
de una buena dosis de nutrientes, es conveniente
introducir ciertos nutrientes reparadores de la
pared intestinal. Los más efectivos en esta etapa
son la vitamina A (si perduran síntomas de alergia o
de piel) y la L-Glutamina. También los ácidos grasos
esenciales, pero normalmente éstos ya los estás
tomando desde la etapa anterior. Todo estos
nutrientes se encargan de reparar, sellar y
fortalecer la pared intestinal.
Otro nutriente que aconsejo tomar durante un tiempo
como medida preventiva es la biotina para evitar que
las levaduras sanas y presentes en el intestino
crezcan y pasen de ser inofensivas levaduras a
agresivos microorganismos.
Así pues, el tratamiento, durante este cuarto paso,
consistirá en:
Ultra Preventive III. 2 comprimidos con el desayuno
y comida.
Omega-3 "700". 1 cápsula de gelatina con el desayuno
y cena.
Vitamina A 7500 u.i. 1 perla con el desayuno.
Normalmente esta vitamina solamente necesita tomarse
durante un par de meses. Es importante no tomar esta
vitamina durante largos periodos de tiempo o en caso
de embarazo o de estar planeando un embarazo.
L-Glutamina 500 mg. De 2 a 4 cápsulas diarias, entre
comidas. Evitar tomar este suplemento a patir de las
18 horas, porque puede producir insomnio.
El tratamiento de la candidiasis crónica puede durar
entre 3 y 8 meses. Hay expertos que opinan que por
cada año de candidiasis crónica, se necesita un mes
de recuperación. Yo he observado que es bastante
acertada esta comparación.
Este tratamiento no sólo te enseñará a combatir de
raíz y definitivamente la candidiasis crónica,
también te ayudará a conseguir una salud óptima: la
verdadera prevención.
AYUDAS EXTRAS
Paralelamente al tratamiento es importante seguir
unos cuantos pasos que pueden ayudar
significativamente a la recuperación de la
candidiasis crónica.
o Mantén la casa y el lugar de trabajo libres de
humedad y manchas de moho. Presta particular
atención al baño y cocina manteniéndolos bien
aireados.
o Evita las plantas que muestren moho en la tierra u
hojas.
o Cocina siempre con ingredientes frescos y procura
cocinar la cantidad justa para cada comida . De esta
manera evitarás consumir comida guardada de un día
para el otro (por el contrario, se pueden congelar
los alimentos una vez cocinados).
o Practica algún tipo de ejercicio, aunque sea
ligero. El ejercicio ayuda a fortalecer el sistema
inmunitario.
IDEAS DE COMIDAS
Desayunos
Pan de almendras* con atún, tomate a rodajas y
aguacate.
Té verde.
_________________
Batido: leche de soja, aguacate, frutos secos y
semillas.
_________________
Pan de almendras con jamón serrano, pimientos en
conserva (sin edulcorante).
Vaso de zumo vegetal (pepino y tomate).
_________________
Tortilla (de dos huevos) o huevos duros, berros o
lechuga y espárragos.
Vaso de zumo vegetal (apio y tomate).
_________________
Leche de soja con copos de quinoa, frutos secos,
semillas, canela.
_________________
Pan de almendras con sardinas, endibias y pimiento
rojo.
Infusión.
_________________
Vaso de caldo** de carne y verduras.
Tofu a la plancha.
Té verde.
_________________
* Receta del pan de almendras
5 vasos de almendras crudas molidas
1/2 vaso de agua mineral
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharadita de bicarbonato
1 huevo (opcional)
Esta receta la aprendí de Elaine Gottschall y queda
un pan realmente delicioso. Para moler las almendras
se puede usar un molinillo de café o comprarlas ya
molidas.
Se precalienta el horno a 180ª. En un procesador de
comida o batidora se mezclan el agua, aceite,
bicarbonato y el huevo (opcional). A esta mezcla, se
le añade poco a poco las almendras molidas hasta que
la consistencia sea de papilla muy espesa (al
gusto). Se unta un poco de aceite en un molde para
el horno y se le añade la “papilla”. Se introduce en
el horno durante 1 hora. Al cabo de ese tiempo se
retira del horno, se saca del molde y se le da la
vuelta dejándolo enfriar en en un plato o superficie
limpia.
Este pan de almendras puede ser salado o “dulce”. En
la opción salada se puede añadir sal y especies como
ajo y orégano. En la opción “dulce” se puede usar
canela, vainilla, anís verde, o cualquier otra
especies al gusto.
** Se puede hacer un caldo una vez por semana y
congelar raciones individuales. Lo único a tener en
cuenta previamente al desayuno es recordar sacar del
descongelador una ración de caldo la noche anterior.
Comidas
Judías verdes
Pechuga de pollo
Ensalada (tomate, cebolla, cogollos de lechuga,
pimiento rojo y anchoas).
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Alcachofas
Filete de ternera
Ensalada (escarola, pepino, cebolla roja, semillas
de calabaza y sésamo).
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Caballa con puerros, ajo, perejil y limón
Ensalada verde (espinacas crudas y berros).
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Lentejas con ternera estofada
Ensalada (hinojo, zanahoria, hojas de canónigo).
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Atún con espárragos verdes al horno o parrilla
Ensalada (apio, alfalfa germinada, cebolla picada).
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Costillas de cordero con ajo, orégano y limón
Ensalada (espinacas crudas, escarola, pepino, nueces
troceadas y hojas de menta).
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Brócoli y calabacines al vapor
Salmón con ajo y mayonesa casera
Ensalada (berros, perejil y tomate).
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Nota
Las ensaladas se pueden aderezar con aceite de
oliva, sésamo o lino, limón, pimienta, hierbas, ajo,
sal...
Cenas
Hamburguesa de pollo
Lechuga, tomate y pepino.
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Tortilla de alcachofas
Escarola y tomates cherries.
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Gambas con ajo y perejil
Aguacate con cilandro.
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Láminas de tofu pasado por la sartén con ajo
Endibias y pimientos asados.
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Coliflor y acelgas al vapor
Filete de mero acompañado de berenjenas y tomates
asados con aceite de oliva y hierbas frescas al
gusto.
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Ensalada de huevo con cebolla picada, hojas de
lechuga y espinacas crudas, acompañado de mayonesa
casera.
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Sopa de verduras al gusto
Sardinas en conserva con hojas de espinacas, tomate
y cebolla.
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