Desconocemos el
funcionamiento de nuestra propia mente,
de la mente tal cual es, no como debería
ser o como nos gustaría que fuera.
Tomado y adaptado de una conferencia de
J. Krishnamurti
La mente es el único instrumento que
tenemos, el instrumento con el que
pensamos, actuamos, a través del que
somos. Si no comprendemos el movimiento
de la mente, tal como funciona en cada
uno de nosotros, cualquier problema que
afrontemos se volverá más complicado y
más destructivo. Por lo tanto,
comprender la propia mente es la función
primera y esencial de toda educación.
¿Qué es nuestra mente, la suya y la mía?
No según ... algún otro. Si usted no
sigue una descripción de la mente sino
que de hecho, mientras lee, observa el
funcionamiento de su propia mente,
entonces quizá sea provechoso y valga la
pena investigar la cuestión entera del
pensamiento.
¿Qué es nuestra mente? Es el resultado
de siglos de tradición, de lo que
llamamos cultura, de influencias
sociales y económicas, del medio, de las
ideas, de los dogmas que la sociedad ha
grabado en esa mente por medio de la
religión, o de lo que llamamos
conocimiento e información superficial.
Por favor, observe todo esto en su
propia mente y no siga sólo la
descripción que se está dando, porque la
descripción tiene muy poco significado.
Si podemos observar el funcionamiento de
nuestra mente, entonces, acaso seamos
capaces de hacer frente a los problemas
de la vida conforme nos afectan.
La mente está dividida en el consciente
y el inconsciente. Si no nos gusta usar
estas dos palabras, podemos emplear los
términos `superficial´ y `oculta´, las
partes superficiales y las capas más
profundas de la mente. La totalidad del
consciente al igual que el inconsciente,
lo superficial y lo oculto, todo el
proceso de nuestro pensamiento -del que
somos conscientes sólo en parte,
mientras que del resto, que es la
porción mayor, no nos damos cuenta- a
esa
totalidad es a lo que llamamos
conciencia. Esta conciencia es tiempo,
es el resultado de siglos de esfuerzo
humano.
Desde la infancia se nos hace creer en
ciertas ideas, algunas son útiles
actualmente, otras ya no, pero estamos
condicionados por dogmas, por creencias
y teorías. Cada uno de nosotros está
condicionado por diversas influencias, y
a partir de este condicionamiento, de
esas influencias limitadas e
inconscientes, surge nuestro pensamiento
y adopta la forma de un mercader, un
hindú, un musulmán o un científico.
Obviamente, el pensamiento surge a
partir del trasfondo de la memoria, de
la tradición, y con este trasfondo que
es a la vez consciente e inconsciente,
las capas superficiales y las más
profundas de la mente, nosotros
afrontamos la vida. La vida está siempre
en movimiento, nunca es estática, pero
nuestras mentes sí son estáticas.
Nuestras mentes están condicionadas,
presas, atadas al dogma, a la creencia,
a la experiencia, al conocimiento. Con
esta mente prisionera, que está tan
condicionada, amarrada con tal fuerza,
nos enfrentamos a la vida que está en
constante movimiento. Con sus numerosos
y complejos problemas que se suceden con
rapidez. La vida nunca está quieta y
requiere un nuevo enfoque cada día, cada
minuto. De manera que, cuando afrontamos
la vida hay una constante lucha entre la
mente condicionada y estática, y el
movimiento continuo de la vida. Esto es
lo que sucede, ¿no es así?
Y la cuestión no es sólo el conflicto
entre la vida y la mente condicionada,
sino que una mente así, al afrontar la
vida, crea más problemas. Adquirimos
conocimientos superficiales,
científicos, nuevas formas de conquistar
la naturaleza, pero la mente, aun
adquiriendo todos esos conocimientos,
permanece condicionada, encadenada a
cierta forma específica de creencia.
De manera que nuestro problema no es
cómo debemos afrontar la vida, sino más
bien, ¿cómo puede la mente, con todo su
condicionamiento, con sus dogmas y
creencias, liberarse por sí misma? Sólo
la mente libre puede afrontar la vida,
no la mente que está atada a algún
sistema, a alguna convicción, a cierto
conocimiento particular. Por lo tanto,
si no queremos generar más problemas, si
queremos terminar con la aflicción, las
penas, ¿no es muy importante comprender
el funcionamiento de nuestras propias
mentes?
Habrá partes de ella que te son muy
útiles y otras que tendrás que reveer y
modificar según tus necesidades
actuales.
• Observa las influencias de tu mente:
la educación que has recibido, tu
cultura, tradiciones, la religión, etc.
• Observa lo que son tus ideas, su
contenido. Mira por ejemplo todas las
cosas en las que crees y también
aquellas en las que no crees.
• Describe tu personaje, el que nace de
tu mente (por ejemplo: soy un hindú, un
español, un católico, un vegetariano, un
artista, una persona de tal y tal
manera, etc.)
¿Qué es la mente?
Ante una nueva situación de conflicto,
repasa lo que hemos aprendido a ver si
puedes comprender donde está la traba
impuesta por tu pensamiento. Si es
necesario ponlo por escrito.
Dra. Maria Cristina
Lunic
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