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KRISHNAMURTI:
¿Lo somos? Usted es muy inteligente, yo no lo
soy. Usted es altamente sensible y original. Puede pensar
claramente, racionalmente, bellamente, y yo estoy lleno de
prejuicios, de idiosincrasias, soy temperamental y estas
cosas me estorban; usted tiene un empleo mejor, un auto más
grande, una casa más amplia. Su cerebro es mayor que el mío.
¿Hay igualdad?
Puede haber igualdad de oportunidades. Pero, ¿por qué
comparamos, por qué me digo que usted tiene un cerebro mucho
mejor que el mío ¿Por qué estoy celoso de usted? ¿A causa de
la comparación? Obviamente, estamos condicionados desde la
infancia para comparar; en la escuela, en los negocios.
Pero, ¿por qué vivimos siempre comparando? ¿Puede la mente
dejar de comparar? Sólo entonces quizá fuera de algún modo
posible la igualdad, pero no tal como somos.
• Observa lo que se esconde detrás de la pregunta. Observa
por ejemplo, qué piensas tú y por qué haces esa pregunta.
• Observa cómo te estás comparando, y qué es lo que esconde
la comparación.

NUESTRAS OPINIONES CONFUNDEN LOS HECHOS
Nuestras opiniones, creencias, deseos y ambiciones son tan
fuertes, estamos tan abrumados por ellos, que somos
incapaces de observar un hecho.
Así pues, el hecho más la opinión, el juicio, la evaluación,
la ambición, etc., produce confusión. ¿podemos usted y yo,
estando confusos, abstenernos de actuar? Sin duda, cualquier
acción que emane de la confusión debe conducir a más
confusión y agitación, todo lo cual afecta al cuerpo, al
sistema nervioso y produce enfermedad.
Cuando uno está confuso, el reconocer su confusión ante sí
mismo requiere, no valor, sino cierta claridad de
pensamiento, de percepción. Tenemos miedo de reconocer que
estamos confundidos, de manera que es a partir de la
confusión que elegimos a los líderes, maestros, y políticos;
y cuando elegimos algo desde la confusión, esa misma
elección deber ser confusa y, por lo tanto, el líder también
debe estar confundido.
Entonces, ¿es posible darse cuenta de nuestra confusión,
conocer la causa de la misma y no actuar? Cuando la mente
confusa actúa, sólo puede producir confusión adicional;
pero una mente que se da cuenta de que está confusa, y
comprende todo el proceso de la confusión, no necesita
actuar, puesto que la claridad es su propia acción. Creo que
a la mayoría, nos resulta bastante difícil comprender esto
porque estamos tan acostumbrados a actuar, a hacer...y poco
a pensar.
Para la reflexión
• Observa como tus opiniones, tus deseos y tus creencias
impiden a menudo ver el hecho. Mira como el hecho nada tiene
que ver con la opinión.
• Observa por ejemplo el objeto de una confusión (no sé qué
profesión elegir por ejemplo) y mira el lugar que ocupan tus
creencias, ambiciones y deseos en dicha confusión.
• Observa si es posible abstenerse de actuar estando
confuso?
En base al trabajo realizado hasta aquí, en el curso de las
reuniones, haga un examen de sí mismo.
• Puede darse cuenta de sus propias trabas, de sus propias
limitaciones para ser Ud mismo?
• Piense en toda esa energía de fuerzas encontradas
mezcladas en su interior, gastan mucha o poca energía?
• Esa energía es necesaria al natural proceso de sanación y
está siendo distraída en esos conflictos internos.
Dra. Maria
Cristina Lunic
http://www.reumatonline.com.ar

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