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DOLOR Y FIBROMIALGIA:
ASPECTOS PSÍQUICOS
La fibromialgia, una enfermedad bastante frecuente
en la población general, puede estar influida por
aspectos psíquicos que condicionen la respuesta del
paciente a sus propios síntomas e incluso que estén
relacionados con su aparición.
La fibromialgia es una enfermedad con una
prevalencia del 4% en la población general, pero que
representa el 30% de las consultas de reumatología.
El síntoma principal que la define es el dolor
generalizado y especialmente intenso a nivel de la
columna vertebral y grandes articulaciones (hombro,
rodilla, cadera...); así mismo es importante
destacar que los pacientes se quejan a menudo de
rigidez, más intensa al levantares, alteraciones del
sueño (es característico el sueño fraccionado y poco
profundo) y sensación subjetiva de hinchazón en las
extremidades que luego no es objetivable a la
exploración física ni con las técnicas diagnósticas.
Tampoco es extraño que sus quejas se centren en la
sensación de cansancio que dura la mayor parte del
día y que empeora con el ejercicio físico así como
parestesias (sensación de hormigueo) en las
porciones distales de las extremidades como las
manos o los pies; no obstante se ha demostrado que
la fibromialgia se asocia con mayor frecuencia al
síndrome del túnel del carpo.
A pesar de este cuadro clínico tan florido, la
exploración física suele ser anodina y sólo merece
la pena destacar la existencia de puntos de mayor
sensibilidad al dolor en la palpación. Del mismo
modo, las pruebas complementarias arrojan resultados
normales.
Todos estos aspectos llevan al paciente afecto de
fibromialgia a un peregrinaje por los distintos
servicios médicos en busca de una orientación
terapéutica adecuada que, en muchos casos, les
resulta difícil de encontrar. Esta situación es
vivida por el paciente con angustia y ansiedad que
aumenta la sensación de dolor pero también ha
llevado a preguntarse a los investigadores por la
existencia de un patrón de personalidad peculiar que
condicione la aparición de esta patología, así como
su asociación con los factores psicológicos y
sociológicos del paciente.
Los enfermos afectos de fibromialgia suelen ser
"exigentes, cuidadosos ordenados y muy meticulosos"
en todos los aspectos de su vida y también es
característico encontrar rasgos depresivos aunque
esto último no se sabe si es un rasgo innato de su
personalidad o es una manifestación psicológica de
adaptación al dolor crónico.
El dolor crónico es una experiencia vital que afecta
a toda la esfera psíquica y social del paciente que
le lleva a sentir desamparo y desesperanza que está
asociado a una resistencia cualquier tipo de
tratamiento. Es característico que haya quejas
multisistémicas vagas, asociadas a la falta de
hallazgos patológicos así como la negación de
problemas psicosociales.
Estos pacientes rechazan que su enfermedad pueda
tener una base psiquiátrica aunque hay evidencia de
que hay un componente psiquiátrico ya que la mayoría
de sus síntomas (alteración del sueño, astenia...)
son síntomas cardinales de la depresión. Esta
enfermedad puede ser considerada cono una entidad
clínica del espectro afectivo. Buscando la posible
asociación con sucesos que hayan sido traumáticos en
la historia biográfica del paciente, se ha podido
comprobar que es una entidad más frecuente en
aquellos sujetos que han sufrido malos tratos o
abuso sexual en la infancia, abuso de drogas...
Sin embargo, no se puede afirmar que la fibromialgia
sea una enfermedad psiquiátrica ya que estas
asociaciones no aparecen en el 100% de los casos y
por tanto, hay ocasiones en las que no se sabe si la
alteración psicológica precede a la fibromialgia o
son consecuencia de ella. Lo que sí parece claro es
que el dolor crónico tiene un componente afectivo y
que está íntimamente ligado con la afectividad
negativa como la ansiedad y la depresión.
La vivencia del dolor en la fibromialgia va a
depender de las características de la personalidad
del paciente; así aquellos pacientes que lo viven
con tensión emocional, ansiedad, depresión lo
experimentan con mayor intensidad y generalmente no
responden al tratamiento
farmacológico; por el
contrario, aquellas personas que desarrollan
conductas adaptativas positivas como la creencia en
sus posibilidades para superarlo, se asocian con
niveles más bajos de dolor.
FUENTE:
Carrera J., Valenzuela A., García A.:
"Características clínicas y criterios diagnósticos
de la fibromialgia". Rev. Esp. Reumatol 2000;
27:421--25
Moreno I., Montaño A.: "Aspectos psíquicos y
psiquiátricos de la fibromialgia". Rev. Esp.
Reumatol. 2000; 27:436-41.
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